domingo, 4 de septiembre de 2011

Bandera de VilchesbanderaEscudo de VilchesescudoVilchesubicacion en españaVilchesubicación en jaen
PaísFlag of Spain.svg España
Com. autónomaFlag of Andalucía.svg Andalucía
ProvinciaBandera provincia Jaén.svg Jaén
ComarcaEl Condado
Partido judicialLa Carolina
Ubicación38°12′″N 3°30′″O / <span class="geo-dec geo" title="Fotos, mapas y otros datos de Expresión errónea: operador / inesperado Expresión errónea: operador / inesperado">Expresión errónea: operador / inesperado, Expresión errónea: operador / inesperadoCoordenadas: 38°12′″N 3°30′″O / <span class="geo-dec geo" title="Fotos, mapas y otros datos de Expresión errónea: operador / inesperado Expresión errónea: operador / inesperado">Expresión errónea: operador / inesperado, Expresión errónea: operador / inesperado (mapa)
Altitud548 msnm
Distancia80 km a Jaén
Superficie274 km²
Núcleos de
población
Vilches, Guadalén del Caudillo y Miraelrío
Población4.892 hab. (2010)
Densidad17,85 hab./km²
GentilicioVilcheño
Código postal23220
Pref. telefónico(+34) 953 63 XX XX
AlcaldeJuan Sanchez Lorite (IU)
Sitio webwww.vilches.com

Tiene fama Vilches de ser uno de los municipios jiennenses donde más se ha desarrollado la producción de carne porcina. Ello ha hecho posible que las antiguas matanzas del cerdo celebradas en el ámbito familiar hayan caído en desuso, dándose paso con ello a la elaboración industrial de unos productos del cerdo denominados "caseros", en los que la tradición culinaria e innovación han encontrado su justo punto de equilibrio. Una diversidad de buenos embutidos -chorizos, morcillas, butifarras- y un secadero de jamones son una buena muestra de ello.
La cocina vilcheña se encuentra inmersa en las propias de su comarca, contando entre sus platos más populares con las llamadas "migas serranas", o migas hechas con pan y acompañadas con chorizo, pimientos fritos y sardinas. Del mismo modo uno de los platos más representativos de su cocina tradicional son los "harapos" -pronunciado con "h" aspirada-, guiso en el cual unas tiras de masa de harina muy finas se hacen cocer en el caldo de haber cocido previamente una liebre, o un conejo, junto a un sofrito de hortalizas. Su nombre se debe a que estos trozos de masa de harina recuerdan en su aspecto a trozos de tela rota, de ahí que en otros lugares de la geografía provincial se les conozca como "andrajos", "calandrajos" o "guiñapos".
Otro de los platos identificado con la cocina tradicional de Vilches es el que se conoce como la "camuña de liebre", plato picante donde su secreto reside en incorporarle unas guindillas troceadas al majado del hígado de la liebre o del conejo con el que se habrá de condimentar. Es, por ello, vianda que requiere buen y abundante vino para pasarla y apagar de esta forma los efectos de las guindillas.
Los "gazpachos de verano" completan la nómina de los platos vilcheños de cuchara, en los cuales las hortalizas y el aceite de oliva hacen un perfecto maridaje.
Para Semana Santa es costumbre preparar dulces de los llamados frutas de sartén, tales como las "hojuelas", de las que sin duda las más populares son las llamadas "flores", realizadas en un molde caliente al que se le adhiere una masa diluida de harina, y que una vez frita adquiere formas de flores arabescas. Junto a los "pestiños" y a los "roscos fritos" son los dulces indispensables en las mesas de Semana Santa. Para el Domingo de Resurrección se preparan los "hornazos", o bollo de pan con un huevo cocido incrustado que suele ir pintado de colores y que se toma en el campo junto a los parientes y amigos. Y para la "Fiesta de los Mesones" se preparan unos grandes panes elaborados con harina y matalahúva, que una vez bendecidos y llevados en la procesión de San Gregorio se reparten entre los asistentes.
Las "gachas con tostones" tomadas con leche son propias de la noche de Todos los Santos. Con su masa sobrante se tapan las cerraduras de las puertas para que no entren por ellas, según la creencia popular, las almas en pena que esperan salir del purgatorio y que esa noche vagan solicitando unas oraciones. En esa noche, según costumbre más moderna, también es propio tomar "chocolate con pestiños".

Celebra la villa de Vilches su fiesta grande a mediados del mes de agosto, los días 14 y 15, fecha ésta última de marcado carácter mariano, en honor de la Virgen del Castillo. De ella cuenta una piadosa tradición que se apareció sobre un lentisco, construyéndosele en el año 1778 una ermita en el patio de armas de la antigua fortaleza árabe, y siendo declarada patrona de la villa seis años después.
Otra celebración popular de gran raigambre en Vilches es la conocida como "Fiesta de los Mesones", la cual se lleva a cabo en torno al 8 y 9 de mayo en el lugar donde antaño hacían su parada las diligencias -de ahí la denominación-, y que se celebra en honor de San Gregorio. Propios de este festejo son unos grandes panes elaborados con harina y matalahúva, que a modo de caridad, fruto del cumplimiento de alguna promesa, se reparten entre los asistentes una vez que han sido bendecidos y llevados en la procesión a hombros de algunos hombres, que se valen para tal cosa de las varas utilizadas en la recolección de la aceituna.
Del ciclo agrícola festivo se conserva la costumbre de encender hogueras la víspera de San Antón -el 17 de enero-, santo cuya iconografía se acompaña del popular "marranillo", teniendo en Vilches tal circunstancia un personalísimo sentido, dado el gran número de ejemplares que tradicionalmente ha formado su cabaña porcina. De esa noche de las hogueras de San Antón es propia una antigua costumbre consistente en mancharse las manos con el cisco que queda después de haber ardido algunas ramas en la hoguera, y de esta forma tiznar a cuantos se acerquen a la lumbre. Antaño sólo se tiznaba, a modo de juego de galanteo entre mozos y mozas, a las mujeres. En esos rescoldos también es costumbre asar bacalao, el cual es consumido acompañado de vino en torno al fuego.
En Vilches perduró el Carnaval en tiempos de su prohibición, y existió la peculiar costumbre de plantar cada año una higuera en recuerdo de aquella bajo la cual se sentaban los más viejos de la villa para hablar jocosamente de todos sus vecinos. También ha sido costumbre celebrar en los primeros días del mes de mayo, el día 3, la fiesta dedicada a la exaltación de La Cruz, engalanando algunas de ellas.
De gran interés para los estudiosos y los amantes de la riqueza folclórica son las cuadrillas de campanilleros vilcheños, que al llegar la Navidad cantan unos antiguos y sentidos villancicos tradicionales, que han hecho posible que cuenten con una acreditada y justa fama fuera de los límites de su término municipal. Estos originales y primitivos "Campanilleros de Vilches", coplas con temática religiosa o profana, se cantan desde la Concebida hasta pasados los Reyes, y se enmarcan dentro del ciclo de canciones de nochebuena o "aguinaldos". En la melodía, especialmente la estrofa, se advierten reminiscencias árabes. El acompañamiento es originalísimo y de un efecto singular. Se compone de guitarras, bandurrias, campanillas colleras, triángulo, un cántaro al que dan en la boca rítmicamente con una alpargata, un cajón de madera golpeado con la mano, almireces y platillos pequeños. El canto lo inicia un solista, haciéndole variaciones al gusto del intérprete, siendo cantado el estribillo a coro y siempre igual. La música y el resultado final es bellísimo, siendo esta pieza una peculiaridad muy original dentro del folclore de toda la provincia.

Iglesia de San Miguel Arcángel
La iglesia parroquial de San Miguel Arcángel pertenece al último tercio del siglo XVI, como indica el escudo en piedra labrada en cantería que luce en la portada principal, del obispo don Francisco de Sarmiento y Mendoza, cuyo capelo y borlas se inscriben en moldura rectangular.
Esta portada es renacentista, abre con arco de medio punto sobre impostas, y presenta enjutas con dos cartelas y ventanal adintelado flanqueado por pilastras. En tanto que la portada norte es manierista, presenta ménsula con acanto resaltada en la rosca del arco, capiteles decorados con ovas y dardos y friso con triglifos. También destaca en el exterior la torre de planta rectangular, con dos cuerpos separados por cornisa, decoración acodada mixtilínea en el campanario y cubierta a cuatro aguas.
En el interior su única nave se cubre con medio cañón que descansa en arcos fajones sobre estribos, con cuatro capillas a cada lado cubiertas de la misma forma, coro alto a los pies sobre gran arco escarzano y óculo en el testero. El presbiterio tiene bóveda de media naranja sobre pechinas, decoradas con escudos sobre cartelas apergaminadas. El retablo, obra del escultor local Diego Briones, datado en el siglo XVIII y cubierto por una pequeña bóveda gallonada, es representativo de la transición entre el Barroco y el Rococó por el incremento de la decoración vegetal carnosa, el uso de columnas salomónicas para separar las calles y el uso de estípites en el ático. El templo conserva un estandarte almohade y un signífero cristiano que se consideran originarios de la batalla de Navas de Tolosa de 1212.
Castillo del Cerro de la Virgen
Asentado en un elevado cerro que delimitan las aguas de los ríos Guadalén y Guadalimar, se encuentra el viejo castillo de Vilches, en el extremo norte, que protagonizó célebres episodios bélicos entre almohades y almorávides, árabes y cristianos y, siglos antes, en las guerras púnicas, entre romanos y cartaginenses. Hoy apenas si quedan vestigios de la fortaleza: la torre central en tapial, parte del muro defensivo construido en tapial de argamasa, algún otro torreón macizo de mampostería irregular y mortero de mezcla y el llamado Puente de los Moros, que se corresponde con una de las puertas de la fortaleza.
Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985.
Ermita de la Virgen del Castillo
La ermita de la Virgen del Castillo se asienta desde el siglo XVIII en el castillo, en sustitución de la medieval iglesia de Santiago. Su planta de cruz latina la cubre una bóveda de medio cañón decorada con motivos geométricos, salvo en el crucero y el camarín, a los que protege una media naranja sobre pechinas ornamentadas con querubines y vegetales. El presbiterio, de línea neoclásica, acoge un templete con la imagen de la Virgen diseñado por Palma Burgos en 1950.
En su exterior se observa una portada lateral clasicista -con arco de medio punto y frontón triangular partido sobre pilastras-, ventanal a los pies, escudo del prelado Calderón, óculo cuatrilobulado, cartela, torre cuadrangular y casa del santero adosada a la cabecera.
Iglesia de Miraelrío
Cuando José Luis Fernández del Amo diseñó la extraordinaria iglesia del poblado de Miraelrío, en 1971, ya había ganado la Medalla de Oro Eugenio d'Ors. Fernández del Amo, uno de los fundadores del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, partía de la utopía de crear una arquitectura para un tipo de pueblo nuevo, "más humano y más a la escala espiritual y física del hombre".
En Miraelrío siguió siendo fiel al principio de proyectar un espacio arquitectónico complejo capaz de integrar a las otras artes, a la pintura y la escultura, de alentar las vivencias comunitarias y de ubicar armónicamente la iglesia en un reducido espacio urbano y en un amplio entorno natural. Sus líneas son geométricas y estructurales; sus vanos precisos e integrados en el conjunto; los volúmenes a escala humana; el edificio, en su interior como en su exterior, prototipo de la "arquitectura parlante".
La cubrición lobulada que recorre a distintas alturas la nave central es un ejemplo de dinamismo y expresividad. También el altar crea la ilusión espacial de caminar en dirección a los fieles. Y la ornamentación está disciplinadamente sometida tanto a las necesidades constructivas como a las exigencias litúrgicas del culto.
El poblado del Miraelrío en su conjunto ha sido inscrito recientemente, en 2006, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.
Castillo de Giribaile
La fortaleza de Giribaile fue conquistada por Fernando III en 1227 y entregada en 1292 a don Gil, juez de Baeza. En 1397 el castillo pertenecía a don Gil Baile o Gil Bayle de Cabrera. La fortificación ocupa el extremo norte del amplio cerro amesetado, dotado de antiguas estructuras defensivas pertenecientes a un "oppidum" ibérico, que lógicamente fueron aprovechadas por los musulmanes como cimentaciones de las nuevas defensas de tapial de argamasa. El castillo posee planta irregular, conservándose dos torres, algunos lienzos de muralla y un aljibe de tapial de argamasa cubierto con bóveda de cañón. Entre sus estructuras cabe destacar una sólida torre que albergaba en su interior tres estancias.
En 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural.
Otros monumentos
Al siglo XV pertenece el Puente sobre el Guarrizas de Guadalén, con fábrica de sillares regulares y sillarejo y tres ojos, el central con bóveda gótica y los dos restantes de medio cañón.
Del siglo XVIII se conservan escudos en piedra que denotan el pasado señorial de Vilches, como el de la casa número 38 de la calle Corredera, ovalado con cruz griega y león rampante sobre cartela apergaminada con cuatro flores de lis. En cuanto a arquitectura decimonónica cabe destacar la estación de ferrocarril, cuya marquesina sobre el andén se construyó inicialmente en madera, aunque posteriormente se sustituyó por otra de hierro.
Vilches tiene además tres inmuebles mineros industriales declarados Bien de Interés Cultural: El Alcázar, La Española y San Miguel.
Prehistoria y Edad Antigua

Del periodo Paleolítico encontramos un yacimiento al aire libre en La Calera, en lo que hoy es término de La Carolina. En este yacimiento se han estudiado más de doscientas piezas talladas durante el Paleolítico medio, hace más de 40.000 años. Otros yacimientos próximos se localizan en los términos de Aldeaquemada, Santa Elena, Baños de la Encina y otros.

De la Edad del Cobre encontramos en Vilches el yacimiento de Santagón, que resulta ser uno de los más significativos de la zona norte de Jaén. Se conoce como Santagón, por hallarse cercano a las ruinas de la antigua ciudad romana que, con el mismo nombre, se extiende por la orilla derecha del pantano de Guadalén. El poblado prehistórico se asienta sobre una pequeña elevación del terreno que por sus lados este y sur da vista al pantano. La superficie del poblado, actualmente plantado de olivos, no deja ver restos de construcciones, pero sí son numerosos los trozos de cerámica.

Este poblado debe datar aproximadamente del año 2.000 a.C., coincidiendo con la colonización de las tierras cerealistas comprendidas entre las sierras meridionales de Jaén y Sierra Morena. Su ocupación finalizaría a comienzos de la Edad del Bronce.

Encontramos otro importante asentamiento, esta vez de la Edad del Bronce, en el límite sur del término de Vilches. Se trata del poblado del Cerro del Salto. Las dos plataformas que estructuran este asentamiento están rodeadas por murallas construidas mediante sillares de distintos tamaños.

Este asentamiento presenta la novedad de tener una gran torre defensiva que suple a las fortificaciones comunes a base de pequeñas torres.

A 1 Km. escaso de éste, se encuentra otro asentamiento claramente defensivo, localizado en el Cerro de la Cruz o de la Atalayuela, y que parece completar la estructura defensiva del anterior.

El período ibérico también dejó importantes restos en Vilches. Dentro de la zona de influencia de Cástulo estaba el poblado íbero de Giribaile, cuyas fortificaciones y amplitud revelan su gran importancia dentro de la comarca. Sobre un monte escarpado se halla la gran meseta del Giribaile, dominando desde sus 500 metros de altitud la confluencia y los valles de los ríos Guadalimar y Guadalén. En sus 16 hectáreas de extensión existen restos de lo que pudo haber sido una poderosa ciudad ibérica fortificada, un opidum. Los historiadores antiguos se refieren a esta ciudad como Giri. La denominación Giribaile surge a partir de la Edad Media.

Desde su estratégica posición se domina perfectamente buena parte de la comarca minera circundante, así como los caminos y pasos naturales por los que obligatoriamente discurrían el transporte y el comercio. Además, desde este asentamiento se podía ejercer un perfecto control sobre las vegas cultivables de los cercanos ríos.

La falta de una excavación completa nos priva de la posibilidad de admirar la amplitud del poblado. Las escasas catas practicadas muestran restos parciales de edificaciones. En dos de ellas se aprecian zócalos de piedra unida con barro y un empedrado que parece indicar la estructura de una calle.

Giribaile se sigue conservando tras la conquista romana. Incluso romanos y girisenos conviven en el castro como parecen mostrar los restos comunes de cerámica hallados.

Según la división que Roma hizo de la Hispania conquistada, la comarca a la que pertenecía Vilches quedó incluida en la Hispania Ulterior.

Durante una fase de la dominación romana Giribaile alcanzó notable importancia, pero sucedió durante el invierno del año 97 al 96 a.C. que las tropas romanas al mando del tribuno Sertorio fueron atacadas y diezmadas por un grupo rebelde de castulonenses ayudados por sus vecino girisenos. Sartorio, junto a sus soldados supervivientes, tomó venganza sobre los habitantes de Cástulo y sobre los de Giribaile.

La reconstrucción del pasado romano de Vilches se ha podido realizar a través del análisis de las fuentes literarias y de los datos aportados por los hallazgos epigráficos y arqueológicos. Entre los restos encontrados figura la estela sepulcral del niño minero Quinto Artulo, de cuatro años de edad, de la época de los Antoninos, que fue encontrada entre Baños y Vilches y se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.

Hay un cipo funerario hallado en la mina Men Baca, entre Linares y Vilches, que nos habla de un ciudadano de Egelesta (localizada en Vilches). También han sido muy numerosos los hallazgos numismáticos (ases, antoninianos, maiorinas, centenionales) pero, tal vez, lo más interesante sean las lápidas encontradas que demuestran que el nombre romano de Vilches era Baesucci. Una de ellas, aparecida en el cerro del Castillo, conmemora hacia el 76 d.C. la concesión a Baesucci (Vilches) del título de municipio por el emperador Vespasiano.

Uno de los temas que más polémica ha suscitado ha sido la identificación de Vilches con la Sede Episcopal de Abula hasta el año 380, siempre dentro de la dominación romana. Varios autores han considerado que San Segundo, uno de los siete varones apostólicos enviados para evangelizar Hispania, estableció su sede en Abula-Vilches. Esta identificación constituye un grave error histórico, pues la localidad del sur llamada Abula a la que se dirigió San Segundo estaba en la región de la Bastetania, mientras que Vilches siempre ha pertenecido a la Oretania. La Abula de San Segundo podría ser el municipio Almeriense de Abla.

Edad Media

No se han encontrado noticias concretas de la invasión visigoda, pero, por su magnífico enclave estratégico, cabe suponer que también fue ocupada por este pueblo. Después del año 711, fue rápidamente ocupada por los musulmanes, atraídos por la cercanía de las minas de Cástulo y el paso de las antiguas vías romanas. Fue en el año 741 cuando un grupo comandado por Blach, que había entrado en la península con un ejército de 7000 sirios, ocupa Vilches. Vilches perteneció a Al-Andalus durante cinco siglos, desde los primeros años del S. VIII a los primeros del S. XIII y llegó a ser una gran fortaleza conocida como Castrum, por estar levantada sobre las ruinas de un antiguo castro ibérico. Este largo período da a la villa el carácter de una típica ciudad musulmana, del que aún hoy pueden adivinarse vestigios. En la época de los reinos taifas, Vilches perteneció a la taifa del rey Al-Mutamid de Sevilla y, posteriormente, con la invasión almorávide y almohade se refuerza su carácter defensivo, quedando incluida en el reino andalusí de Hamlakat Yayyan.

El día 16 de julio de 1212 los cristianos vencen en la batalla de las Navas de Tolosa, lo que les abre las puertas del Valle del Guadalquivir. En la crónica de don Rodrigo Ximenez de la Rada se cuenta: "Después de la gran victoria de las Navas de Tolosa mandó el rey don Alfonso a don Rodrigo Garcez de Asa... que fuese sobre el castillo de Vilches, lugar fortísimo por la alteza del risco donde está edificado, a cuatro leguas de la ciudad de Baeza... y apretaron tanto el cerco con la batería, que los moros se rindieron pensando salvar sus vidas. Lo cual les sucedió al contrario, porque luego fueron todos degollados, y lo mismo hicieron en los castillos de Ferral, Baños y Tolosa..." El exterminio de la población tras la conquista castellana obliga a repoblar la región con habitantes de más allá de Sierra Morena. Durante el siglo XIII se conceden fueros y se lleva a cabo el proceso de repoblación, pasando entonces Vilches a depender de la ciudad de Baeza.

Edad Moderna y Contemporánea

En 1627 Felipe IV concede a Vilches el título de Villa, independizándose así de Baeza. En los siglos siguientes, nuevos procesos de repoblación limitan el término municipal de la Villa para crear los nuevos núcleos de Arquillos, Carboneros, La Carolina y Santa Elena.
Gentilicio: Vilcheño.

Vilches es un municipio español de mediana extensión situado al norte de la provincia, a 80 km de la capital, en la comarca de El Condado. Se encuentra cerca de los ríos Guadalén y Guarrizas, y también pasa por su término municipal el río Guadalimar.

Cuenta con una población de 4.938 habitantes (INE 2009), repartidos entre la villa y las pedanías de Guadalén y Miraelrío, que está más cercana a la vecina Linares. Su extensión superficial es de 274 km² y tiene una densidad de 18,31 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 38°12′ N, 3°30′ O y se encuentra situada a una altitud de 548 metros.

Limita al Sur con los términos de Canena, Úbeda, Ibros y Rus; al Este con Navas de San Juan y Arquillos; al Oeste con Linares y Carboneros; y al Norte con La Carolina, Santa Elena y Aldeaquemada.

Puede accederse al municipio por las carreteras comarcales nº 3217 de la Carolina a Úbeda y nº 3210 de Linares a Orcera.

Vilches cuenta también con una estación de ferrocarril de la línea Madrid-Cádiz.

El cultivo del olivo es propio de esta zona, en su mayor parte de secano. Destacar la superficie de terreno forestal, básicamente compuesta por encinares y alcornocales adehesados, superficie incluso superior a la de tierras de cultivo debido a que gran parte del término municipal se encuentra en las estribaciones de Sierra Morena, y la dedicada a pastizales. El sector productivo porcino de Vilches se sitúa como el principal, existiendo numerosas granjas de cerdos. Vilches posee también diversas potencialidades turísticas, entre las que destacan sus parajes y zonas húmedas, de interés ambiental, el patrimonio histórico-artístico local, los yacimientos arqueológicos y los recursos cinegéticos y piscícolas.